Elevator Pitch o Elevator Speech
Elevator Pitch o Elevator Speech
Te ha pasado que vas a una reunión de la secundaria y de pronto tu amigo que no ves desde hace años te pregunta a qué te dedicas ¿?
Y por más que te esfuerces en explicar tu proyecto te dice que no te entiende, que suena muy complicado, o simplemente se te queda viendo con cara de NO ME INTERESA...
Que dificil explicar en menos de 2 minutos cuál es tu pasión, que precio tiene y que quieres que el conozca el proceso de tu producto.
Si tu eres un experto en ventas, sabrás que para vender una idea, tu producto o servicio solo tienes un minuto para captar la atención de tu posible cliente. Y que solo ese momento tienes para que el te de una cita por que realmente está interesado en lo que le platicaste.
Pero todo comenzó con To Sell Is Human: The Surprising Truth About Moving Others libro que explica la historia del primer discurso de ascensor, realmente desconocemos si es verdad o no, lo único que si sé, es que es una excelente herramienta de trabajo y que el día de hoy es un recurso muy usado para conseguir la primer cita.
Ascensores y hachas: Elisha Otis y el primer discurso de ascensor de la Historia
A mediados del siglo XIX los ascensores se parecían más al tirado por el elefante de Tarzán en las películas de Johnny Weissmüller que a lo que conocemos hoy en día. Si la cuerda que elevaba los ascensores se rompía, nada impedía que se precipitaran al vacío con toda su carga y letales consecuencias. En este desolador panorama apareció en 1852 Elisha Otis (sí, el de los ascensores Otis de hoy en día). Otis no inventó el ascensor, ingenio conocido desde la Antigüedad. Él inventó algo tal vez incluso más importante: el sistema de seguridad que sirvió para disparar el negocio de los ascensores y dar paso así a la construcción de los grandes rascacielos. Instaló unas barras verticales en el agujero de los ascensores y utilizó un freno de seguridad capaz de activarse automáticamente si la cuerda se rompía, frenando al instante la caída de la plataforma. Como era de esperar, su solución chocó con el escepticismo y no consiguió muchos adeptos.
En 1853, Elisha Otis alquiló el recinto del Palacio de Cristal del Centro de Exposiciones de Nueva York y reunió a una multitud, ante la cual realizó una espectacular demostración de su dispositivo de seguridad. Construyó sobre el suelo del recinto un silo abierto por el que podía subir y bajar un ascensor a la vista de todos. Se montó al ascensor, lo hizo subir hasta una altura de unos tres pisos y con un hacha cortó la cuerda de la que pendía.
La audiencia gritó. La plataforma se desplomó. Pero en segundos, los frenos de emergencia se activaron y detuvieron la caída del ascensor, ante el asombro del público. Aún vivito y coleando, Otis miró a la turbada multitud y anunció:
“Todo bien, señores. Todo bien.”
Simple, sucinto y efectivo. La lección es clara: si tienes un importante mensaje que transmitir, reúne a una multitud y demuestra la verdad de tu mensaje.
¡Que tal!
Claro está, que tu NO necesitas montar un ascensor y hacer tan osada demostración pára comprobar que tu producto es contra toda falla.
Lo que tu necesitas es tener una técnica para presentar tu producto y o servicio de tal manera estructurada que la personas se interesen en tu proyecto y que ellos mismos te den una cita para saber más detalles de él.
Y tu ya tienes tu elevator speech ???
*Taller práctico Elevator Pitch en SocialTeamSoluciones
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*Agradecimiento a elartedepresentar




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